La productividad financiera es clave para conseguir un correcto funcionamiento de nuestro negocio y su máximo desarrollo dentro un mercado cada vez más competitivo. La elaboración de un buen plan financiero se convierte en una herramienta fundamental para conseguir la productividad financiera que buscamos y que a veces puede hacérsenos cuesta arriba, por ello es interesante la utilización de plantillas profesionales que nos ayuden a su producción.
¿Qué es un plan financiero?
Un plan financiero es un estudio que recoge el análisis a nivel económico y de finanzas de nuestra empresa. Es un elemento imprescindible que forma parte de la planificación de un negocio.
Para la correcta elaboración de un plan financiero se debe llevar a cabo una recopilación exhaustiva de toda la información detallada y cuantificada de cada uno de los planes y objetivos que vaya a desarrollar nuestra empresa. En él, hay que tener en cuenta de forma obligatoria cada una de las áreas de funcionamiento del negocio. A pesar de que existen diferentes formas de hacer y estructurar un plan financiero, hay cierta información básica que debe componerlo.
En primer lugar, habría que aportar datos básicos para la identificación del plan financiero, como el nombre de la empresa, además de otro tipo de información que afectan a las conclusiones, como el nombre de las personas que integran el negocio, la fecha de inicio, etc.
Un plan financiero debe incluir un balance general o estado de resultados con tres partes diferenciadas: los Activos (bienes o derechos que posee la empresa), Pasivos (obligaciones que posee la empresa como nóminas de los empleados, el pago a proveedores, impuestos, etc) y el Patrimonio (bienes que posee una persona o una empresa).
Además, a su vez, tiene que incorporar un plan de inversiones y financiación, que comprende los activos fijos con los que se cuentan al comenzar el negocio, con su respectivo importe y la forma de financiación (maquinaria, transporte, terrenos, I+D, etc).
Debe permitirnos establecer el estado de ganancias y pérdidas, ingresos y gastos o resultados. Se construye en base a los ingresos que provienen de ventas y gastos, los plazos de cobros y plazos de pago (políticas). Estos datos te permitirán saber la rentabilidad o la perdida del negocio en un período determinado.
Como también las ventas y costes, que recoge un presupuesto de ventas (que es una guía del volumen de ventas que se están previstas) y el presupuesto de los costes variables (incluye por ejemplo el costo de compra a nuestros proveedores) del periodo que se desee analizar el plan financiero.
Un plan financiero debe contemplar Ratios Económicos (ROE, ROI, EBITA, etc) que nos dejen extraer una idea de la rentabilidad de la empresa cuando se relaciona el Estado de Resultado con el Balance General. Además, es interesante hacerlos cada año financiero para así poder saber la evolución de la empresa. Finalmente, el plan financiero engloba al Plan de tesorería, que es el estado de flujos de efectivo, quedando reflejadas las estimaciones de pago y sus cobros de cada mes.
Beneficios de un plan financiero a largo plazo
La elaboración de un correcto plan financiero puede conllevar múltiples ventajas para nuestro negocio, que se transformen en beneficios económicos y en un mayor crecimiento para nuestra empresa a largo plazo.
La ventaja primordial que se obtiene de llevar acabo un correcto plan financiero es poder tener una idea tanto de los ingresos como de los gastos de nuestro negocio. Esto es algo fundamental para poder desarrollar adecuadamente el crecimiento del que estábamos hablando, pudiendo también marcar la diferencia en cuanto a la supervivencia y viabilidad de la empresa.
Si no eres capaz de medir este tipo de datos, no podrás extraer conclusiones de la información que te ofrecen y por tanto no podrás crecer, o, por lo menos, no tanto como podrías hacerlo de sí elaborar el plan financiero adecuadamente.
Además, a través de un plan financiero tendrás constancia de forma regular de análisis económicos y financieros. Siendo capaz de calcular a cada momento y de forma continuada cuánto capital pierdes o ganas en tus operaciones, y amortizas en tus inversiones. Esto puede ser beneficioso porque te permite realizar los cambios necesarios para conseguir tus objetivos a largo plazo.
Usar una plantilla para tu plan financiero
La elaboración de un adecuado plan financiero a largo plazo puede ser una tarea difícil y que nos genera cierta preocupación debido a su importancia, derivando en que destinemos ingentes recursos de tiempo y dinero que podríamos aplicar a otros aspectos de nuestro negocio.
Una plantilla puede ser la mejor solución para nuestros problemas en este aspecto, ya que nos facilitará la tarea enormemente. Una plantilla para nuestro plan financiero a largo plazo puede incluso contemplar 20 años vista.
La plantilla de nuestro plan financiero a largo plazo debe ser una herramienta que nos permita la planificación, análisis y cuentas de amplios periodos de tiempo variables entre sí. Generando cuentas PyG, Cash Flow y Balances a 12 meses del ejercicio siguiente, además de, por ejemplo, generar cuentas PyG, Cash Flow y Balances hasta 20 años. Siendo un buen punto a favor el que incluya también análisis de sensibilidad financiera, escenarios y riesgos con gran margen temporal.
Una plantilla para nuestro plan financiero también debería incluir la elaboración y presentación de informes, de manera que reelabore los datos obtenidos y cree los informes necesarios de distinta índole y teniendo en cuenta distintos periodos, para el análisis y la presentación del propio plan. Además, tiene que ser capaz de aportar un resumen gráfico, para su estudio de forma ejecutiva. En Plantillas Mil encontrarás las mejores plantillas de empresa para tu plan financiero, elaboradas por consultores profesionales con una larga experiencia en el sector. Estas son exclusivas, por lo que no las encontrarás en ningún otro sitio y están especialmente pensadas para facilitarte la tarea de llevar a cabo de forma ordenada, segura y efectiva esta labor.